La Vela de Cera

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Admitimos que el trabajo más complicado nos lo hacen las Abejas. Ellas son nuestros más cualificados Artesanos. Ahora bien, el material que nos ofrecen, LA CERA, requiere un delicado trabajo artesanal que permita transformarlo en un producto apropiado para la fabricación de velas.

 La cera que la Abeja produce es una sustancia sólida de color amarillo más o menos intenso, dependiendo del polen con que la abeja se haya alimentado, y con un agradable olor acaramelado, a miel. Sin embargo en estas condiciones no se pueden fabricar velas. Hay que eliminar las impurezas que en exceso tiene, y decolorarla hasta el tono marfil que habitualmente vemos en las velas. Esta operación de decoloración puede realizarse con dos métodos totalmente diferentes: 
El Método Químico se realiza utilizando agentes químicos blanqueantes.
Es un procedimiento rápido y agresivo. Sin embargo, con esta forma de blanqueo no sólo desaparece el color amarillo de la cera, sino que también pierde muchas de sus propiedades, haciéndola más frágil y áspera.  Ello motiva que, por sí sola, no sea apta para fabricar velas, necesitando el uso de otros productos, como parafinas o grasas, que impidan su fragilidad y rotura, disminuyendo por ello su calidad.  


Por esta razón, el blanqueo químico no es aconsejable, aún cuando represente una considerable economía de tiempo y mano de obra respecto al blanqueo natural.   La mayor parte de las velas que encontramos en el mercado con el nombre de “Cera Pura” están elaboradas con este tipo de material, siendo la cantidad de parafinas que lleva muy distinta en función de la capacidad y conocimientos del fabricante.

El Método Natural, se realiza aprovechando el efecto decolorante de la luz solar. Se denomina “Método de Asoleo”, en el cual la cera no se resiente en absoluto. Su duración se prolonga durante cuatro o seis semanas. En síntesis, consiste en fundir la cera e ir extendiéndola en grandes terrazas, de modo que el sol y el agua, con que a menudo se riegan, ejecuten el efecto decolorante. De esta manera se obtiene el denominado GRUMO DE CERA DE ABEJA.  Este método, aunque largo y costoso, evita el deterioro de la cera, manteniendo “Virgen” todas sus propiedades, de modo que el grumo así obtenido es apto para cremas cutáneas y productos farmacéuticos, al estar exento de residuos químicos, así como ser, por sí mismo, material idóneo para la fabricación de velas de Cera de Abeja sin necesitar ningún otro componente.   
Cera-Bellido desde siempre ha ejecutado este Método de Asoleo. 
Por ello, sus velas elaboradas exclusivamente con Cera de Abeja las denomina “CERA VIRGEN DE ABEJA”.  Su precio es algo superior, pero su calidad marcará la diferencia, debido a que están elaboradas íntegramente con Cera extraída de Colmenas y blanqueada de esta manera, manteniendo virgen la estructura interna de la Cera.      
                                   


                                       LA VELA; SU ELABORACION
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Las velas las encontramos en el mercado de muchas formas, colores y aromas. Su fabricación es simple: basta un molde, rellenar y dejar enfriar. Son velas bonitas y decorativas, pero solo eso. Pues si se nos ocurre encenderlas hemos de estar pendientes y precavidos.

Pero las velas que nos ocupan, las de perfecta combustión y total garantía, no se hacen así. Se trabajan desde las mechas, que situadas en las “tablillas” y colgadas en el “aro”, girarán una y otra vez en torno al “noque”, un depósito rectangular y profundo en cuyo interior se encuentra fundida la cera. En cada giro se hará una inmersión de las mechas en dicho depósito y así, capa a capa, hasta alcanzar el grosor deseado.

Durante este proceso, las mechas impregnadas de cera se harán pasar, las veces que el artesano que las trabaja estime oportunas, a través de unas planchas “terrajas”, que contienen en paralelo varios círculos, uno por mecha, para igualar y eliminar la cera sobrante. De esta manera, conseguirá sacar unas velas densas y sin burbujas de aire evitando su defectuosa combustión.
Bruñir, para corregir las imperfecciones, cortar o pintar son tareas delicadas que nos van a permitir presentar un producto con un perfecto acabado.

Y ya está, ya tenemos aquí nuestra vela, que si es de Cera de Abeja, tendrá su característico color “marfil”. 

    
- ¿Blanco?…. No, ¡por favor! ….. ¡Blanco, no! 
    - No nos confundamos, "las velas blancas son de Parafina…." 
    - ¡Pues se están viendo Pasos de Palio con candelerías de Cera muy blanca! 
    - Es cierto, se ven... pero ... ¿Serán de cera de Abeja natural? ....  


Acabamos de ver que la Cera es Amarilla, y cuando se blanquee, el tono de “blanco” que adquiere tiene un límite, y luego, al hacer la vela, esta tiende a oscurecerse por el calor, hacia tonos marfil.

Entonces... Esas velas blancas, ¿qué nos indican? ….

Insistamos, la Parafina es blanca como la leche. La Cera de Abeja se decolora desde el amarillo al marfil.  Por tanto si la cera es muy blanca.... dude que sea de Cera de Abeja. Seguramente será de parafina, o bien tendrá una parte muy considerable de ésta.

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