La vela: su composición

La vela se compone de dos partes fundamentales: el pábilo y la cera.

El Pábilo es la mecha que encenderá la vela. Desempeña un papel mucho más importante de lo que se cree, ya que en cierto modo es el esqueleto que sostiene la masa y que transporta la cera fundida a la llama una vez encendido.

Antiguamente, estaba constituido por viruta de madera, médula de junco u otras sustancias. En la actualidad se compone de algodón puro.


La cera o masa: en la antigüedad se han empleado muchas sustancias; tanto grasas animales como el esperma de ballena y grasas vegetales cuyo producto más usado era la Cera de Carnauba, extraída de las hojas de una palmera procedente de Brasil; así como estearinas, procedentes del ácido esteráico; parafinas, derivadas del petróleo; y cera de insectos, destacando la cera de abeja.

Hoy en día, las velas más populares son las de parafina debido a su relación calidad-precio, sin embargo las velas de mayor calidad son las que llevan entre sus componentes cera de abeja, que serán de mejor calidad cuanto mayor sea la cantidad de cera que la componga, favoreciendo a una combustión más lenta y la emisión de humos únicamente de color blanco y escasa evitando así el deterioro de los objetos y del entorno que los rodea. 

 

 

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