La vela: su elaboración

Las velas que encontramos en el mercado pueden ser de diferentes formas, colores y aromas. Su fabricación es simple: basta con un molde, rellenar y dejar enfriar. Son velas bonitas y decorativas pero que hay que estar pendiente y ser precavidos con ellas cuando las encendemos.

Sin embargo, las velas de calidad se fabrican mediante unos métodos más elaborados y meticulosos ya que se trabajan desde las mechas, que situadas en las tablillas y colgadas en el aro girarán una y otra vez en torno al noque, que es un depósito rectangular y profundo en cuyo interior se encuentra la cera ya fundida.

Las mechas se sumergen en el noque en cada giro, dándole las capas necesarias hasta conseguir el grosor deseado. Durante este proceso, las mechas ya impregnadas de cera se bañarán las veces que el artesano crea oportunas a través de unas planchas “terrajas” que contienen en paralelo varios círculos, uno por mecha, para apretar la cera y eliminar la sobrante.

Así se obtendrán unas velas densas y sin burbujas de aire evitando así una mala combustión.

Seguidamente se pasa a “bruñir” la vela para corregir las imperfecciones para después cortarla y pintarla, si es necesario, que son tareas delicadas que nos permitirán presentar un producto con un perfecto acabado.

 

Subir
Diseño Web nlocal