Orihuela: un expresidente de la Junta Mayor defiende que La Diablesa es propiedad de la Iglesia

jueves 5 de julio, 2012

Orihuela: un expresidente de la Junta Mayor defiende que La Diablesa es propiedad de la Iglesia

Fotografía: La Verdad / A. Aragón 

LOS DATOS

Marzo de 1965. Dos miembros de la Cofradía del Santísimo Sacramento determinan ante notario realizar a su costa la insignia de la Santísimo Cruz. Aunque para entonces ya se habían recogido fondos, se resolvió pedir 300 libras que se dieron desde las Dominicas de Santa Lucía. Esta cofradía tenía como presidente a un canónigo designado de forma periódica por el Cabildo Catedralicio.

Inventarios de la Catedral. Pérez Menárguez asegura que la obra aparece inventariada entre los bienes de la Catedral en los años 1781, 1782, 1797 o 1864, entre otros.

Sede. Lo fue la Capilla del Loreto, donde nace la Cofradía del Santísimo Sacramento, hasta la II República. En 1934 estaba en la Casa de la Misericordia mientras que en la Guerra Civil se llevó al Museo Nacional de Orihuela, Tras la contienda se entregó de nuevo a la Catedral. En la década de los 70 del siglo pasado se trasladó a la Biblioteca Pública por el estado ruinoso del Palacio Episcopal y la Capilla del Loreto, hasta que en 1985 se llevó al Museo de Semana Santa por acuerdo del alcalde, el presidente de la Junta Mayor y el Cabildo Catedralicio. En 1997 el Ayuntamiento se llevó el paso «por la fuerza», explica el expresidente de la Junta Mayor, de esta última ubicación antes de que pasara a exponerse en la Sala Museo de San Juan de Dios.

¿De quién es La Diablesa? Esta pregunta se la han hecho muchos en los últimos tiempos y el conflicto se dirimirá, con toda probabilidad, en los tribunales. El Ayuntamiento de Orihuela defiende que la talla, que sale en procesión cada Sábado Santo en el cortejo organizado por el Consistorio, es suya, mientras que el Cabildo de la Catedral también ha reivindicado su propiedad. El expresidente de la Junta Mayor de Cofradías, Hermandades y Mayordomías de la Semana Santa, Antonio Pérez Menárguez, ha mostrado su apoyo a las tesis de la Iglesia, en base a una serie de datos que le hacen estimar que 'El Triunfo de La Cruz' «debe considerarse un bien mueble eclesiástico que desde su origen formó parte de los bienes existentes en al Capilla del Loreto, y por tanto, propiedad del Cabildo Catedralicio». A su juicio La Diablesa debería ubicarse bien en el Museo de Semana Santa, de donde Pérez Menárguez recuerda que se la llevó el Ayuntamiento en 1997 «por la fuerza», o bien en la Capilla del Loreto, de donde la talla salió en la década de los 70 del siglo pasado a causa del estado ruinoso tanto de esta estancia como del Palacio Episcopal, ahora remozado y convertido en Museo Diocesano. El exmandatario de la Junta Mayor apoya esta tesis en una serie de datos históricos que arrancan en el año 1695, cuando se encargó a Nicolás de Bussy, imaginero afincado en Murcia, este paso único en la Semana Santa. Fray Nicolás ya había mantenido relaciones con el Cabildo de la Catedral, ya que en 1689 se le encargaron los diseños del altar mayor de la seo oriolana. Así, 'El Triunfo de La Cruz' lo compraron los labradores, integrantes de la Cofradía del Santísimo Sacramento que tenía su sede en la citada Capilla del Loreto junto con las otras tres agrupaciones pasionales que existían en aquel momento. «El presidente o prior de la cofradía era un canónigo designado periódicamente por el Cabildo Catedralicio que elegía cuatro mayordomos para que recaudaran fondos», indica Pérez Menárguez, que añade que el 26 de marzo de 1695 los labradores Tomás Alcorisa y Miguel Ros, cofrades del Santísimo Sacramento, expusieron ante el notario Andrés Ximénez que «habían determinado realizar a su costa la insignia de la Santísima Cruz, cuyos gastos ascendieron a 800 libras». No obstante ya se habían recogido fondos, pero todavía faltaba para pagar el precio convenido con el escultor, «para lo que se resolvió pedir 300 libras que dio la priora y comunidad de las Monjas Dominicas de Santa Lucía a razón de diecisiete dineros por libra». A partir de ese momento, la obra aparece en distintos inventarios de la Catedral, en años dispares como 1781, 1797 o 1864, entre otros. La Diablesa permaneció en la Capilla del Loreto, sede de su cofradía, hasta la Segunda República, cuando empezó su periplo por distintos lugares a causa de diversas circunstancias y con una Guerra Civil de por medio. Pérez Menárguez explica que en 1934 La DIablesa se encontraba en la Casa de la Misericordia, pero con la llegada de la guerra se trasladó al Museo Nacional de Orihuela (actual Palacio de los Condes de la Granja) bajo la custodia del historiador Justo García Soriano «comisionado por el gobierno de la República para salvar saqueos y destrucciones de aquella época». Una vez terminada la contienda, la obra «se entregó de nuevo a la Catedral», afirma el expresidente de la Junta Mayor, volviendo a su ubicación original en la Capilla del Loreto, convertida en taller de artesanos que recuperaron los daños sufridos en las iglesias. El Marqués de Rafal mantuvo a La Diablesa, que fue cuidada por el tallista Balaguer, el único que permaneció en la capilla tras la salida de otros artesanos, y allí estuvo hasta la década de los 70 del siglo pasado, cuando el deterioro tanto del Palacio Episcopal como de la Capilla del Loreto hicieron que 'El Triunfo de La Cruz' volviera a contar con una nueva ubicación, en esta ocasión la antigua Biblioteca Pública, ahora Hotel Tudemir. Acabada la obra del Museo de Semana Santa «y ante su lamentable estado de conservación», indica Antonio Pérez Menárguez, el que era alcalde de Orihuela, Vicente Escudero, el presidente de la Junta Mayor, Emilio Bregante y el canónico de la Catedral Manuel Cagigal «acordaron depositarla en este museo», donde se mantuvo hasta 1997 cuando la Junta Mayor que entonces presidía Pérez Menárguez «se vio sorprendida por un hecho insólito: un concejal del Ayuntamiento junto a una brigadilla de obreros municipales se llevaron el paso de La Diablesa por la fuerza». Ante esta circunstancia se pidieron explicaciones al alcalde, entonces José Manuel Medina, sobre esta actuación, «y él se comprometió en público, en sesión celebrada por la Junta Mayor a la que asistió, a devolverla, como así consta en las Actas de la Junta Mayor». Ante la negativa del primer edil «se hizo saber al alcalde que el no devolver la diablesa, custodiada en el Museo de Semana Santa durante más de doce años, era un hecho contrario a razón y derecho, toda vez que conforme al derecho canónico se trata de una imagen religiosa y depositada en una iglesia» (el museo se construyó en el antiguo templo de La Merced), por lo que Pérez Menárguez concluye que «el hecho de sacarla en procesión no es sinónimo de propiedad». De hecho, afirma que «el Ayuntamiento nunca justificó su torpe decisión, ni con acuerdo de la comisión de gobierno o de pleno, que se solicitó que fuera plasmado por escrito ante la fe del secretario de la Corporación, y sobre todo, el Ayuntamiento tenía la obligación de demostrar que era el propietario de La Diablesa, resolviendo llevársela por las vías de hecho». Para el expresidente de la Junta Mayor, el Consistorio oriolano «no ha querido o no ha podido demostrar que es el propietario de La Diablesa», por lo que considera que se debían justificar si es que el Ayuntamiento compró y pagó la obra, qué acuerdos municipales se produjeron o en base a qué criterios legales fue inventariada en los bienes patrimoniales del municipio.  

 

FUENTE: La Verdad

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