ZAMORA: Antonio Martín Alen, nuevo responsable de la Junta pro Semana Santa

lunes 14 de enero, 2013

ZAMORA: Antonio Martín Alen, nuevo responsable de la Junta pro Semana Santa

Antonio Martín Alen, el nuevo resposable de la Junta Pro Semana Santa. Zamora.

[Imagen: Emilio Fraile / La Opinión de Zamora ]

Entrevista vía La Opinión de Zamora

 

Cuando la Junta pro Semana Santa se precipitaba al vacío, la asamblea apoyó a Antonio Martín Alén para intentar solventar una profunda crisis económica y de prestigio. Lo eligieron por su carácter conciliador y amigable, por su perfil alejado de la confrontación inherente a la Pasión zamorana. «No represento a una Junta, sino a 16 cofradías» es el primer mensaje que el responsable de Las Capas ha lanzado para poner la primera piedra de una nueva etapa en la que Zamora debe reclamar su sitio en el país por prestigio, tradición y singularidad. «Estoy seguro de que vamos a conseguirlo, pero debemos contar con toda Zamora», apunta Martín Alén.

-Accede a la Junta pro Semana Santa con una visible experiencia en las cofradías por tradición familiar, primero en Valderrey y, después, en Las Capas. Usted no es nuevo?

-La Cofradía del Cristo de Valderrey no tiene nada que ver con la Semana Santa, es más familiar y cercana. Mi abuelo fue una de las personas que la impulsó cuando estaba casi desaparecida y mi padre estuvo más de treinta años dirigiéndola él solo, sin directiva. Después entró Pipe Mayado, estuvo 16 años y su labor fue fundamental para Valderrey. En cuanto a Semana Santa, en mi casa se repartieron las cofradías. Mi padre, por ejemplo, es el número uno del Vía Crucis, pertenece a La Concha o a San Antolín y mi tío se hizo del resto.

-Por tanto, su familia es de tradición semanasantera?

-No tanto, no estábamos directamente implicados?

-¿Y qué le llamaba para involucrarse tan a fondo?

-Nunca fui a ninguna asamblea, pero un día Antonio Pastor, el anterior presidente de Las Capas, me convenció para asistir. Después de aquello, entré como vocal en la directiva, después como administrador, vicepresidente? Y cuando Antonio lo dejó, accedí yo.

-Entonces, su ventaja es que ha vivido la Pasión desde fuera.

-Desde luego que lo es.

-¿Qué cree que le falta a nuestra Semana Santa?

-Lo más importante es que sepamos lo que tenemos e impulsar la celebración fuera y no dentro. Por otro lado, debemos mejorar la relación con las cofradías de la provincia y en el exterior con las juntas del resto del país.

-Habla de una directiva «renovadora», un término siempre polémico en una tradición tan antigua. ¿A qué se refiere?

-Para empezar, debemos pensar que la entrada de nuevas personas es buena y evita el estancamiento lógico de la gente que lleva muchos años. Por eso, hemos contado con personas que van a aportar ideas renovadas. La directiva no solo la forman los cinco que dicen los estatutos y ese es mi reto, preguntar y contar con las 16 hermandades.

-Una renovación que contradicen las listas de espera de muchas hermandades que dificultan el acceso de toda una generación a la Semana Santa, ¿no habría que cambiar esto?

-El estatuto marco así lo dice, no debería haber listas de espera. A partir de ahí, tenemos que pensar en la lógica masificación que produciría la apertura a todos.

-Han elaborado durante meses un nuevo estatuto con afán de abrir la Junta a todas las cofradías, ¿se va a llevar a cabo? ¿Lo ve el Obispado con buenos ojos?

-Así es. El obispo don Gregorio nos ha pedido que se los enviemos cuando estén listos para estudiarlos y cambiar lo que sea oportuno. Yo soy un presidente de transición, confío en que el nuevo estatuto salga adelante para crear una Junta más fuerte. El anterior reglamento funcionó, pero hemos cambiado y hoy se plantean retos como el acceso a la mujer, por ejemplo.

-Si no consiguen cambiar el funcionamiento de la Junta, ¿estaríamos en «más de lo mismo»?

-Por supuesto. Soy consciente de los riesgos que corro. La mentalidad de las cofradías, en todo caso, está cambiando. Sabemos que cada vez habrá menos dinero y el que tengamos será para mantener y potenciar la actividad propia de la Junta. Hoy por hoy, el órgano no puede financiar las bandas de música. Me comprometo a zanjar la deuda en dos años, pero hace falta una nueva conciencia: la Junta es de todos. En caso contrario, está destinada a desaparecer. Tenemos la mejor celebración de Castilla y León y una de las mejores de España. La gente de la calle ha tenido un papel fundamental y hemos hecho de menos a los hermanos de acero.

-Los críticos censuraron las formas del anterior responsable González Poza. ¿Es consciente de que le eligieron por su carácter más calmado y dialogante?

-Lo soy y espero no defraudar a nadie. Espero representar a las cofradías y a toda Zamora. A otros presidentes han soportado una presión muy difícil de encajar. Este es un cargo de mucha responsabilidad y solo se puede sobrellevar con el apoyo de todos.

-En la última década, nuestra Semana Santa se ha diluido. En los ochenta, pertenecíamos a un selecto club, pero hoy se habla más de León, Salamanca o Medina de Rioseco que de Zamora. ¿Qué hemos hecho mal?

-Las administraciones han abierto en exceso la mano con la declaración de Interés Turístico Internacional y eso es hacer de menos a Zamora. Nuestra Semana Santa es única y singular.

-Queda clara su singularidad, pero ese hecho diferencial no llega como antes a la gente de fuera?

-Quizá porque obtuvimos la declaración hace muchos más años que el resto y no hemos innovado como sí lo ha hecho la sociedad en estas décadas. En este aspecto, pienso que el cambio de estatutos ha de ser clave para remediarlo.

-¿Han fallado las instituciones cuando han afirmado que sobraba ya la promoción para una celebración consolidada?

-Tiene mucho que ver la situación económica. Aún así, la culpa es de todos. En el caso político, ha habido una implicación directa menor de los primeros espadas.

-Ha planteado impulsar la promoción. ¿Cómo se puede conseguir con menos medios?

-Es cierto que la economía es un condicionante directo, pero tenemos varios proyectos para impulsar la promoción. Uno de ellos es la colaboración con revistas como la de Iberia o la reforma de los pregones que se dan fuera, que siguen siendo tediosos y muy iguales, algo que puede cambiar introduciendo medios audiovisuales o los coros del Yacente o La Buena Muerte. Nuestra intención es dejar el aspecto de la comunicación en una persona lo más conocida posible en el país.

-¿Tienen previsto ya un criterio en el aspecto de la financiación de la música de este año?

-Nuestro compromiso prioritario es devolver a las cofradías el dinero que prestaron en su momento, una cuantía de 41.000 euros. A partir de ahí, voy a tratar de explicar a las cofradías la situación económica en la que nos encontramos y confío en la comprensión de todos.

-¿De qué gente se está rodeando además de esa junta directiva «variopinta» de la que habla?

-Mi objetivo es abrir la directiva a todos. Además de los cinco que estamos en ella, vamos a contar con un responsable para el Museo, un portavoz y otra serie de cargos que asumirán el resto de presidentes, cuya experiencia es superior a la mía propia y nada despreciable.

-¿Cómo valora el papel que ha desempeñado el Obispado en esta crisis?

-Cualquier posición pública de la Iglesia es complicada. Yo agradezco al Obispado su paciencia con nosotros, estamos en contacto directo con don Gregorio, tenemos su respaldo directo y yo se lo agradezco.

-¿No cree que los zamoranos echan en falta ese pronunciamiento público del obispo?

-Nuestro obispo nos arropa en cada encuentro y en cada acto religioso, con una llamada siempre a la unidad. Es muy difícil agradar a todos cuando hay tantas opiniones distintas. En nuestro caso, la Junta tiene que arropar a la Iglesia.

-Atendiendo a la historia reciente, Pedro Julián estuvo dos años en su segundo mandato, González Poza no llegó a tanto? ¿Qué le hace pensar que usted sí va a traer la ansiada estabilidad que necesita el órgano?

-El declive de la Junta pro Semana Santa denota que falla algo y, en parte, son los estatutos, no las personas. Está cambiando la mentalidad de todos y debemos aprovechar esta nueva actitud de colaboración y buen ambiente.

-¿Qué papel han de desempeñar los capellanes y el delegado diocesano?

-Somos asociaciones de fieles católicos y tenemos que agradecer el papel de Javier Fresno por su papel de mediador con la Iglesia y también a los capellanes de cada cofradía, las personas más cercanas con el Obispado que cada vez se implican más, asisten a más actos de las directivas.

-En una sociedad zamorana que lo está pasando tan mal por la crisis, ¿cómo puede hacer la Semana Santa de eje vertebrador?

-Uno de los objetivos de las cofradías es la ayuda social. Se está haciendo de forma callada porque es una obligación de las hermandades. Hoy debemos incidir en esta línea más que nunca porque hay más necesidades.

-En este inicio de 2013, se nos han ido varios semanasanteros conocidos por todos y que ahora forman parte de todos esos zamoranos que han construido esta tradición, ¿qué tributo debemos rendirles?

-Luz y Vida es la hermandad impulsora de ese recuerdo. El acto que realizan en el cementerio es importantísimo y tenemos la obligación de ir para recordar a las personas que esforzaron por esta tradición y que ya no están. Me gustaría acordarme de todos ellos en este momento y también pedir a todos los zamoranos que nos ayuden a conservar e impulsar su legado, nuestra Semana Santa.

Zamora, 1959

Antonio Martín Alén nació en Zamora en el seno de una familia ligada a la Cofradía del Cristo de Valderrey. Su abuelo y su padre fueron «mantenedores» de la hermandad de gloria cuando estuvo a punto de desaparecer y Martín Alén ha tomado el testigo. Aunque apunta que su origen no es semanasantero porque «hemos guardado distancia», este profesional de la construcción accedió a la directiva de Las Capas hace once años como vocal. Hace cinco, sustituyó a Antonio Pastor al frente de la hermandad y acaba de renovar mandato. También ha tenido tiempo para cultivar el arte, habilidad de la que dio muestra en 2010 cuando pintó el cartel oficial de la Pasión con una innovadora composición del Bombardino, cómo no, de Las Capas. ::JOSÉ MARÍA SADIA

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